Cuando vamos a dar un primer paso en algo, en un proyecto, en un cambio de algún tipo, por lo general solemos observar primero, analizar qué hacer, cómo, sus consecuencias, pros y contras y después de observar y analizar, actuamos, pues en el caso de dar el paso de meternos en las redes sociales, igual.

Ya lo hemos comentado más veces, existen muchas reticencias tanto por parte de personas individuales como de empresas a formar parte de las redes sociales, por lo que, por nuestra parte les aconsejamos que observen lo que hacen los demás, cómo y porqué, si les gusta o no, si de ello hay más ventajas e inconvenientes, y cómo les gustaría hacerlo a ellos mismos, y si ven que el resultado es positivo animénse.

El miedo generalmente va relacionado con la falta de privacidad y es lógico, pero nadie está obligado a hacer y decir todo, al contrario, cada uno puede decir u hacer lo que quiera, no hay límites, por lo que, cada uno que se anime a crear su perfil en una red social no tiene porqué colgar todas sus fotos, o describir su agenda diaria, lo puede utilizar de otra manera muy distinta, para encontrar a gente que hace tiempo que no ve por ejemplo, para quedar con su grupo de amigos sin utilizar móvil, para compartir fotos de amigos que de otra manera sería muy complicado tener, etc.

Las posibilidades son infinitas y los límites los pones tú.